CARTA GANADORA 1

09/12/2014

Carta a Maya.

 

Maya, supongo que para este punto, cuanto tomes en tus manos esta carta y la leas, debes estar ya odiándome, o quizás no, no podría asegurarlo en realidad, pero es el destino cruel que sufren todos aquellos que me han conocido o tienen la desgracia de cruzarse en mi camino, todos terminan odiándome de alguna manera. E incluso comprendería si lo hicieras. ¿Cómo podría comenzar a explicar esto? Bueno, primeramente supongo que debería responder a las preguntas que, imagino, debes tener sobre mí. No creo que sea necesario decir quién soy, mi nombre no importa mucho ahora,  así que comenzaré con decirte que las cosas tampoco fueron fáciles para mí. Recuerdo aun esa sensación de la impureza y confusión, de no saberte en ningún sitio ni en otro, de encontrarte en un mundo desconocido al que creías pertenecer. No quiero sonar como una víctima, ni que te compadezcas o sientas lastima de mí, no, lo único que busco con decirte esto es que entiendo perfectamente cómo te sentiste, como te sientes incluso ahora, porque lo que te di no es algo que puedas borrar con el tiempo ni algo que pueda consumirse pronto.

 

La eternidad es más larga de lo que imaginas, lo he experimentado en carne propia.

 

Hacerte esto, de esta manera, traerte a este infierno en ´vida´ probablemente no tenga un sentido para ti, probablemente creas que te elegí de alguna manera especial para mostrarte un mundo maravilloso o darte el don que acarrea la inmortalidad, pero la verdad es que no fue ni remotamente cercano a eso. Mis fines eran absoluta y totalmente egoístas, necesitaba a alguien, debía tener a alguien que funcionara como títere para mis propósitos que en realidad no tenían que ver absolutamente nada contigo, ni con nadie. Pero sin embargo he tomado ya una decisión y no cambiaré de parecer. No ahora. Para este momento, si esta carta y mi herencia han llegado a ti, significa que has cumplido con mi único objetivo, con tu único propósito.

 

Seguramente preguntarás para que te sirvió a ti enredarte en todo eso, y que pensaba yo hacer contigo después de que cumplieras con tu cometido. Pues bien, arrebatarte la vida y traerte al mundo de la oscura eternidad es la crueldad más grande que alguien puede hacer, más a una joven llena de vitalidad con un sinfín de cosas por ver, sentir, tocar, soñar… vivir; y sé de sobra que cualquier cosa, lo que fuera que te diera a cambio no bastaría para compensar una vida, tú vida. Lo sé, un día tuve una vida humana como la tuya, tenía razones por las cuales quería quedarme en un mundo de vivos y de la luz, razones por las que hubiera preferido morir al lado de mi hermano o al lado de la mujer que amaba en lugar de ser condenado a la eterna soledad y oscuridad. Sé lo que vale, y si pudiera lo daría todo por volver y cambiar las cosas.

 

Pero no puedo, y así como no puedo volver y quedarme al lado de la niña de grandes pestañas, tampoco puedo desistir de convertirte y volverte una dama nocturna, y por eso, cobrando una cosa por otra, te daré algo que jamás llenará el hueco que he sembrado en tu pecho, pero al menos quitará un poco de culpa de mi conciencia por haberte dejado completamente desamparada. Otro punto egoísta de mi parte. Debo aclarar que la razón de tu transformación es precisamente para saldar una cuenta pendiente, para quitar otro peso de mi atormentada mente aumentando otro, que ironía.

 

Maya, he puesto a tu nombre ya todas mis pertenencias, anticipando mis planes he movido cada piedra de mis propiedades a tu poderío, confiando en que lograrás tu objetivo y después tendrás una vida, si no plena y total, al menos decente en tus condiciones. Lo sé, ni siquiera dudes que lo sé, ninguna cantidad sería suficiente para remplazar lo que te quité, pero comprende, entiende que para alguien con tantos años y tantos pecados sobre su conciencia esa es la única manera de sentirse menos basura, y que en realidad creo que te fue mejor que a mí, mucho mejor que a mí.

 

Aunque en realidad, Maya, mi verdadero regalo para ti, mi herencia, no es el dinero o los beneficios que estos te puedan dar, la verdadera cosa que dejo para ti es este mundo, el mundo de los muertos que caminan, ese lado que pocos ven y muchos se imaginan, te regalo la eternidad, y descubrirás, con el tiempo, posiblemente años o siglos, que no todo esto es malo, que no todo es dolor y lágrimas carmesí que tendrás que quitar dolorosamente con tus manos, aunque así parezca la mayoría de las veces. Ser eterno tiene sus beneficios, y cuando veas cada anochecer parada en cada sitio del mundo, cuando sepas todo lo que podrías saber, cuando ese momento llegue, sabrás que mínimamente, valió la pena. La madurez y la experiencia te dará eso, te explicará cosas que no puedo decirte con palabras ahora.

 

Estarás sola, y estrás triste todo el tiempo, extrañarás a tu familia y amigos que sucumbirán rápidamente, echarás de menos el sol sobre tu piel, y la sensación de la comida sobre tu boca. Pero confió en que podrás con eso, en que serás fuerte y lograrás encontrar tu propósito, quiero pensar que así será. No me queda mucho que decir, y en realidad no quiero abrumarte con palabras y tontas justificaciones que posiblemente no tengan razón para ti, cosas que incluso ni siquiera desees leer. Un ´lo siento´ no es suficiente, pero aun así debo decirte que soy sincero al decírtelo, y que espero, desde lo más profundo, que logres perdonarme, incluso si esto no es más que un loco desvarío de un viejo, aun así lo deseo. La suerte no basta en este mundo, Maya, y así como a mí, te espera un mundo lleno de desgracia que deberás afrontar.

 

No sé si algún día me arrepienta de esto, probablemente lo haga, como con todo lo demás, pero justo ahora estoy más desesperado por librarme de esta oscuridad que llevo arrastrando cientos de años. Cuídate, Maya.

 

-Mael.

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